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Días de Película
en Punta del Este 4ª Día El cuarto día parece aconsejable recorrer esos lugares fantásticos que apenas vimos al pasar cuando buscábamos el Camino Lussich , el día anterior. Subimos , en nuestros recorrido, una elevada loma donde se abre una espectacular vista panorámica ala bahía de Portezuelo. Se trata de la última estribación de la Sierra de la Ballena que se interna en el mar en lo que se conoce como Punta Ballena. Su nombre tal vez devenga de su forma , similar a la de estos cetaceos que abundaban en la zona a principio de siglo a punto tal de incorporarse al escudo departamental que identifica la zona. Antes de subir a esta loma , se puede entrar hasta la Playa Las Grutas donde lo espera Beba Paez - hija del pintor Carlos Paez Vilaró con sus picada y chipirones en el ya clásico "Chiringo". Desde allí no se sorprenda si sobrevuela sobre su cabeza un aladeltista.
Mas tarde si se vuelve al camino al bajar la loma se llega a la playa de "Solanas" donde la gente del lugar suele ir a la tarde, cuando el sol dió la media vuelta y se encamina a esconderse. Esta playa de aguas serenas, permite practicar deportes acuáticos como ski o wind surf y sobretodo nadar, y nadar con total tranquilidad Un par de paradores, La Rinconada y Postozuelo le permitirá comer mejillones a la provenzal con un fresco clericó - vino blanco con frutas, azúcar y un chorrito de algo que no podemos contar - Si pasan la tarde sin darse cuenta podrían alquilar caballos para cabalgar salteando lso rayos de sol que tiñen las aguas de rojos y naranjas. Otra posibilidad es - cuando no hay gente - andar en coche por las arenas duras de Solanas, dejando patinar las ruedas en la arena dura y húmeda y si es posible con la música a todo volúmen. Si es posible recomendamos preparar un fogón para cuando ya no queden restos de la luz del sol pero todavía tengan ganas de disfrutar del mar, que aquí de noche, mantiene su encanto. De paso les cuento : es maravilloso bañarse en el mar de noche, sobretodo cuando no hay luna y las olas rompen en fosforescente noctilucas de luz verde que se pegan al cuerpo cuando nos zambullimos.
Punta Ballena era un desierto cuando el artista plástico uruguayo Carlos Paez Vilaró se perdió en sus grutas naturales una tarde de lluvia y tormenta. Este artista, que había retratado hasta el cansancio la vida de los hombre de color montevideanos y se había internado en Africa siguiendo el aventurero camino de la negritud supo que ese sería su lugar definitivo. Con un grupo de amigos compró la ladera que cierra la bahia hacia el poniente y poco a poco comenzó su gran obra : Casapueblo . Ladrillo a ladrillo fue bajando por las laderas hasta el mar, con aterrazados niveles en donde se abrían talleres, salones de exposición habitaciones de visitantes. Hoy Casapueblo es un complejo hotelero de primer nivel con departamentos de uno y dos dormitorios que se alquilan y venden en el sistema de Tiempo Compartido. Pero a este lugar conviene llegar a la tardecer para escuchar a Carlos Paez decir "Hola Sol…" y el resto del poema que cada atardecer dedica a su compañero y hermano .. el sol. Luego , si es un viernes escuchara un concierto de música clásica acompañado de una copa de champagne en las blancas terrazas del complejo hotelero y apenas se hace de noche se puede cenar con un excelente menú en el restaurante.
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